lunes, 25 de octubre de 2010
Alejandro Jodorowsky y Planta editora en el CIA
lunes, 18 de octubre de 2010
Crítica Escribir en Español
Por Beatriz Hall
La constitución y el desarrollo de distintas prácticas sociales exigen, con cierta urgencia, que los sujetos produzcan textos con alto grado de precisión y claridad. Por este motivo, en distintos ámbitos, se cel ebra y agradece la aparición de Escribir en español. Claves para una corrección de estilo, escrito por María Marta García Negroni. En efecto, se trata de una obra de consulta cuyos destinatarios no son solo los expertos en la materia, sino también quienes se interesen por las distintas posibilidades de escritura que ofrece el español: correctores, editores, docentes de todos los nivel es, periodistas, traductores, estudiantes de grado y posgrado de distintas disciplinas, estudiantes de español como segunda lengua y, sin duda, cualquier persona que simplemente sienta curiosidad por el idioma.
Si bien se trata de un libro descriptivo que pone en evidencia el sistema de regularidades lingüísticas, su propósito no es remarcar la tiranía de la norma, sino que invita a respetarla con el objetivo de que –como afirma la autora- “sus lectores reflexionen sobre las reglas y los argumentos lingüísticos”, teniendo en cuenta que “no existe una única versión ‘correcta’ de un texto”.
En el primer capítulo -que lleva como título “Letras y palabras de ortografía dudosa”-, el lector podrá resolver sus dudas rel acionadas con la ortografía de las letras. Además, podrá consultar acerca del uso de palabras homófonas. En este punto, el libro amplía sus objetivos rel acionados con la escritura y hace referencia a la pronunciación de algunas palabras del español. En cada caso, la autora se ocupa de registrar y explicar con claridad las variaciones del español en distintas regiones de España e Hispanoamérica y, también, hace referencia a las pronunciaciones de ciertas letras, según diferentes estratos sociales. Sin duda, estos aportes resultarán de mucha utilidad para los hablantes de otras lenguas que necesiten conocer las múltiples variaciones que el español tiene en diferentes contextos y regiones.
En el apartado “Ortografía de algunas palabras”, se presentan el caso de las palabras compuestas (escritas en una o dos palabras, con guión o derivadas por prefijación) y de algunos parónimos. Previa explicación, se incluye un pormenorizado registro de distintos usos que ofrecen dudas. Es el caso, por ejemplo, de las formas “adonde, adónde, a donde y a dónde”.
El capítulo que le sigue está dedicado a las reglas de acentuación -que indican lo que es aceptado como correcto- y que resultan necesarias para una adecuada interpretación de las palabras en contexto.
Los usos de los signos de puntuación son el tema del tercer capítulo. Como bien señala la autora en las consideraciones generales, “si bien es cierto que a veces existe más de un modo correcto de puntuar una oración, debe tenerse en cuenta que las reglas de puntuación son en general rel ativamente objetivas. No solo existen errores de puntuación que los diferentes manuales de estilo coinciden en considerar inaceptables, sino que muchas veces, la comprensión de nuestros escritos depende, en gran medida, de la puntuación utilizada”. Como en todo el libro, los ejemplos no solo son variados, sino que aclaran y explican. Uno de el los muestra la diferencia de sentido introducida por la puntuación en las siguientes oraciones: “Susana está preocupada porque no habla” y “Susana está preocupada, porque no habla”. En palabras de la autora, “En el primer caso, la preocupación de Susana se debe a que otra persona no habla; en el segundo, deduzco que Susana está preocupada a partir del hecho de que el la no habla”.
En el cuarto capítulo, se registran los usos de letras mayúsculas y minúsculas, redondas, cursivas y negritas. Así como en el resto del libro, en este capítulo, se incluye la necesaria actualización de estos empleos según las últimas normativas académicas: Ortografía de la lengua española, 1999; Diccionario panhispánico de dudas, 2005.
Entre los capítulos 5 y el 12, el libro se ocupa de las clases de palabras. Con breves y útiles explicaciones aclaratorias se las caracteriza desde el punto de vista morfológico, sintáctico y semántico. Así, se incluyen, por ejemplo: “Sustantivos aparentemente ambiguos” (§ 5.2.1.2.5.), “Sustantivos de género dudoso” (5.2.1.6.), “Función y colocación del adjetivo” (6.3.1), “Los pronombres reflexivos y oblicuos” (§ 9.3.2.), “Acerca de conmigo, contigo, consigo y de mí, ti sí” (§ 9.3.2.1.). Le siguen los adverbios, preposiciones, conjunciones.
El extenso capítulo dedicado a “Verbos” amerita ser destacado por la profundidad con que se presenta esta clase de palabra que, como es sabido, organiza la estructura de la oración en español. Sin descuidar las referencias al paradigma verbal, la autora presenta los distintos y posibles usos de los verbos, de sus tiempos y de los modos. El lector más experto encontrará un pormenorizado estudio que recoge con rigurosidad académica la bibliografía que se ha ocupado del tema. El lector no experto podrá aclarar dudas, por ejemplo, en el apartado que explica los casos especiales de concordancias entre el sujeto y el verbo (8.2.2.).
En el capítulo 13 se exponen con detalle y profundidad los neologismos, en palabras de la autora, “una de las manifestaciones más claras de la vitalidad lingüística”. Se hace referencia a los neologismos de forma (por composición, derivación, por formantes latinos y griegos, por siglación, acronimia y acortamiento, por préstamos) y de sentido (por formación de lexías complejas, conversión categorial, por metáfora).
Los latinismos y expresiones latinas de empleo frecuente son el tema del capítulo 14. Los barbarismos, solecismos, vulgarismos, impropiedades e imprecisiones léxicas aparecen tratados en el capítulo siguiente. Ambos capítulos revel an un minucioso rel evamiento de estos usos.
Un extenso y completo listado de distintas formas de abreviar (abreviaturas, acrónimos, símbolos y acortamientos) pueden ser consultados en el capítulo 16. Lo mismo ocurre en el capítulo 17 con los topónimos y gentilicios.
El último capítulo contiene “algunas normas rel acionadas con la presentación de textos científico-académicos”. Este capítulo ofrece pautas de gran utilidad tanto para quienes deben corregir como para quienes deben producir monografías, tesis y tesinas y artículos académicos. Todo este capítulo –y en especial su último apartado “La presencia de la voz ajena en el texto principal”– constituye el punto de mayor innovación y creatividad de este “manual”. En él se recogen los resultados de múltiples investigaciones producidas en el campo científico, pero se refieren y explican con gran sencillez, transformándolos en herramientas accesibles a los múltiples destinatarios de esta obra.
Cada uno de los capítulos que conforman esta publicación termina con una propuesta de ejercitación –y sus soluciones– que será un aporte para profesores y también para usuarios del español que quieran constatar sus propios conocimientos. A los más expertos y también a los más curiosos, están destinadas las referencias bibliográficas, que también se repiten en cada capítulo, bajo el título “Para seguir leyendo”.
El Índice analítico es otro rasgo distintivo del libro: permite que los lectores, en cada búsqueda, conformen con facilidad su propio recorrido de acuerdo con las necesidades de cada caso.
En suma, Escribir en español. Claves para una corrección de estilo contiene mucho más de lo que puede referir esta reseña: tiene la particularidad de ser el resultado de un exhaustivo trabajo realizado por una reconocida lingüista que, como tal, no solo es una estudiosa del sistema lingüístico, sino que paralel amente se interesa por el uso real de la lengua. Ambos aspectos no siempre se encuentran en una misma obra. Por estos motivos y, también, porque la autora se ha ocupado de actualizar cada uno de los temas, la publicación de un trabajo de estas características era absolutamente necesaria.
HALL, Beatriz: "Escribir en español. Claves para una corrección de estilo”, SIGNOS ELE, octubre 2010, URL http://www.salvador.edu.ar/sitio/signosele/
viernes, 8 de octubre de 2010
Hallazgo: Cine, arte del presente de Serge Daney
Encontramos en el depósito ejemplares perdidos de Cine, arte del presente!
Serge Daney no es sólo el gran cartógrafo del cine sino también su más apasionado sismógrafo: aquel que puede captar los acontecimientos en el momento en que ocurren y darles una notación sobre el papel. Leer esta recopilación de textos —realizada por Emilio Bernini y Domin Choi— permite advertir, en la sensibilidad más atenta y en la pluma más delicada, todas las oscilaciones que tienen lugar sobre la superficie inestable de ese territorio del cine: desde las leves alteraciones del suelo a los grandes movimientos tectónicos.
Es decir, no sólo un ojo sino también un cuerpo que tiene la virtud de estremecerse con cada alteración del paisaje. Alguna vez Daney dijo que los Straub entablan con el cine una lucha cuerpo a cuerpo. Pero eso mismo podría afirmarse de sus propios textos. El, como los Straub, dedicó toda su vida a interrogar al mundo por medio del cine e invirtió allí todo su orgullo sin pensar que nadie, jamás, tendría que recompensarlo por eso. Al igual que todos los grandes cineastas, Serge Daney es un inventor de formas: una escritura proyectada hacia el futuro.
David Oubiña
lunes, 4 de octubre de 2010
Entrevista a Juan Villegas: El cruce de disciplinas diferentes, un estímulo para la creación
Por Julieta Roffo
Clarín
El cineasta Juan Villegas debatió su filme “Ocio” con los otros participantes.
El auditorio del Viejo Hotel Ostende fue el escenario ideal para el plato fuerte de la segunda jornada de la Usina de Cultura Ñ, en la que desde el miércoles participan más de veinte escritores, músicos, cineastas, artistas plásticos y gestores culturales. Allí, el cineasta Juan Villegas presentó a sus compañeros de experiencia su película Ocio , codirigida por Alejandro Lingenti y basada en la novela homónima de Fabián Casas que se estrenará en noviembre en el mítico cine Cosmos, que será reabierto y coordinado por la UBA.
Ya en el micro que viajó desde la redacción de Clarín hasta el hotel, Villegas había demostrado su entusiasmo por poder dar a conocer su nuevo trabajo a otros artistas: “En el último tiempo, me reúno con otros directores para hablar de cuestiones técnicas o de plata; en cambio con gente que viene de otras ramas puedo hacer foco en cuestiones más creativas, más inspiradoras”, contó el director, que recorre los pasillos del hotel sin abandonar su libreta, en la que anota diálogos perdidos. Esos apuntes serán la materia prima para su participación en la edición especial Aniversario de Revista Ñ , que se publicará en octubre y dará cuenta de la Usina.
La devolución de los distintos participantes sobre la historia de Andrés, un chico que se ve forzado a meterse por completo en el mundo adulto justo en medio del duelo por la muerte de su madre, es “un estímulo, algo muy esperado y seguramente una nueva fuente para pensar otras ideas”, dice Villegas. Es que su película, situada en el barrio de Boedo, es atravesada por la música, la historieta y, desde su punto de partida, por la literatura: “Ya trae la cruza de disciplinas consigo misma, y por eso quiero ver cómo reaccionan acá, desde esos lugares tan distintos”, señala.
“Me interesan estos retiros aislados, porque siempre decantan en algo; hace años que quiero hacer una película sobre la playa, y creo que, con el tiempo, esta experiencia va a servir como insumo para ese proyecto”, dice el director de Los suicidas . A la vez, Villegas destacó que el intercambio en las charlas le hizo ver que los problemas de los cineastas con las distribuidoras son similares a los de los escritores con las editoriales, y que los que tienen los fotógrafos y artistas plásticos con los galeristas.
La sobremesa del almuerzo, con sopa de almejas inspirada en Moby Dick incluida, se extendió cuando llegó de visita el escritor Juan Forn y se hizo aún más larga al despedir al también escritor Federico Jeanmaire, que dejó el hotel para viajar mañana a la Feria del Libro de Frankfurt.
Hoy sigue el trabajo en el último día de la Usina de Cultura Ñ, que ya dejó un mural en la ciudad que la alberga, y que piensa llevarse de ella varias nuevas ideas.
Clarín
El cineasta Juan Villegas debatió su filme “Ocio” con los otros participantes.
El auditorio del Viejo Hotel Ostende fue el escenario ideal para el plato fuerte de la segunda jornada de la Usina de Cultura Ñ, en la que desde el miércoles participan más de veinte escritores, músicos, cineastas, artistas plásticos y gestores culturales. Allí, el cineasta Juan Villegas presentó a sus compañeros de experiencia su película Ocio , codirigida por Alejandro Lingenti y basada en la novela homónima de Fabián Casas que se estrenará en noviembre en el mítico cine Cosmos, que será reabierto y coordinado por la UBA.
Ya en el micro que viajó desde la redacción de Clarín hasta el hotel, Villegas había demostrado su entusiasmo por poder dar a conocer su nuevo trabajo a otros artistas: “En el último tiempo, me reúno con otros directores para hablar de cuestiones técnicas o de plata; en cambio con gente que viene de otras ramas puedo hacer foco en cuestiones más creativas, más inspiradoras”, contó el director, que recorre los pasillos del hotel sin abandonar su libreta, en la que anota diálogos perdidos. Esos apuntes serán la materia prima para su participación en la edición especial Aniversario de Revista Ñ , que se publicará en octubre y dará cuenta de la Usina.
La devolución de los distintos participantes sobre la historia de Andrés, un chico que se ve forzado a meterse por completo en el mundo adulto justo en medio del duelo por la muerte de su madre, es “un estímulo, algo muy esperado y seguramente una nueva fuente para pensar otras ideas”, dice Villegas. Es que su película, situada en el barrio de Boedo, es atravesada por la música, la historieta y, desde su punto de partida, por la literatura: “Ya trae la cruza de disciplinas consigo misma, y por eso quiero ver cómo reaccionan acá, desde esos lugares tan distintos”, señala.
“Me interesan estos retiros aislados, porque siempre decantan en algo; hace años que quiero hacer una película sobre la playa, y creo que, con el tiempo, esta experiencia va a servir como insumo para ese proyecto”, dice el director de Los suicidas . A la vez, Villegas destacó que el intercambio en las charlas le hizo ver que los problemas de los cineastas con las distribuidoras son similares a los de los escritores con las editoriales, y que los que tienen los fotógrafos y artistas plásticos con los galeristas.
La sobremesa del almuerzo, con sopa de almejas inspirada en Moby Dick incluida, se extendió cuando llegó de visita el escritor Juan Forn y se hizo aún más larga al despedir al también escritor Federico Jeanmaire, que dejó el hotel para viajar mañana a la Feria del Libro de Frankfurt.
Hoy sigue el trabajo en el último día de la Usina de Cultura Ñ, que ya dejó un mural en la ciudad que la alberga, y que piensa llevarse de ella varias nuevas ideas.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Entrevista por Sur de Babel a Santiago Arcos editor
Miguel Villafañe: Uno podría sospechar en principio que al estar en frente de la facultad de filo, algunos autores, algunos títulos se moverían más, pero no es tan así. En realidad se vende poco. Los libros de Viñas se venden bien, pero uno en principio puede pensar que el estudiante de Letras compra más libros. Y no es así. No sé de dónde leen, no sé de dónde estudian. Quizás leen más de los apuntes, de una fotocopia de un capítulo… yo me doy cuenta porque nosotros hicimos Literatura argentina y política en el 2004, 2005 y es un libro que todavía no se agotó. Rarísimo. Sin embargo, otro libro que publicamos de David, Indios, ejército y frontera, sí se agotó. Pero ese es un libro que tiene otro público, transciende el ámbito de los estudios literarios, específicamente universitario, es más de estudios culturales, el espectro de lectores se amplía. El año pasado lo agotamos. Es un libro que siempre se pide, tal vez sea por el tema también, despierta mucho interés. El estudio literario, la crítica, está cada vez más relegado para especialistas. Sin embargo cuando se editó la primera vez Literatura argentina y realidad política, en los años 60, tuvo venta masiva: fue un best seller.
Sur de Babel: ¿Por qué lo quisiste reeditar?
M.V: Porque es un libro fundamental. No se puede pensar la crítica literaria contemporánea sin haber pasado por ahí. No solo por el tema, sino por el tratamiento, la manera de tratar la literatura, las vinculaciones con la historia, con la sociología, con lo que Viñas y el campo cultural estaban leyendo en ese momento. Hay una matriz de pensamiento muy fuerte ene se libro, es insoslayable. Es la gran obra de la literatura argentina que reflexiona sobre sí misma de la segunda mitad del siglo XX.. Uno tiene que andar mucho para encontrar algo así, no es fácil. Es un acontecimiento intelectual muy importante.
SdB: Siempre pensaste tu catálogo con un lugar para la crítica –al rescate de obras como las de Viñas, por ejemplo- y otro para la literatura. ¿Cómo lo fuiste armando?
M.V: El catálogo depende de mí, de mis intereses. Hay una marca muy personal. En ese sentido, la obra de Viñas para mi es muy importante.
SdB: ¿Hace cuánto empezaste con este proyecto?
M.V: En el 2002.
SDB: ¿Antes qué hacías?
M.V: Trabajaba en una librería. No recuerdo muy bien cómo se me ocurrió lo de la editorial, honestamente. Fue algo que se dio naturalmente. En un momento pensaba que podía ser un buen complemento en mi trabajo de librero, y una vez que me metí en esto, la misma dinámica del trabajo me fue estimulando para pensar mejor las cosas, a tener otra perspectiva, muy diferente a la del oficio del librero. El oficio del librero consiste en organizar una librería a partir de la buena lectura de los catálogos; que también está tamizada por el gusto de uno, por un interés estético o político particulares. Y en el trabajo en la editorial es también un poco eso, pero en otro nivel. Hay también una selección que trasciende el espacio de la librería: se piensan otras líneas de fuerza, otras oportunidades, otras necesidades, más vinculadas con lo social. Pero se complementan los dos trabajos.
SdB: ¿Alguien te ayuda con el armado de las colecciones?
M.V: En la primera época de la editorial, trabajaba con Laura Estrin ella, leía y sugería cosas para publicar. La primera marca a la editorial se la da ella, a las colecciones de literatura. Se leyó muchísimo. Llegaron muchos originales que se iban seleccionando. Si ves los primeros libros del catálogo, hay una línea de coherencia muy fuerte: es la impronta que le dio Laura.
SdB: ¿Qué fue lo primero que sacaron?
M.V: Lo primero que sacamos fueron dos libros: Las aventuras de un novelista atonal de Alberto Laiseca y una ficción de Milita Molina, Los sospechados. El libro de Laiseca me interesaba a mí particularmente, y al de Molina lo propuso Laura, y me pareció que estaba bueno. Me pareció un buen programa publicar esos dos libros a la vez. En esos libros está condensado el programa y son fundantes de la editorial. El libro de Laiseca muestra la consagración de un libro a partir de un equívoco, es un editor que quiere fundirse, que publica un mamotreto horrible e ilegible y, sin querer, termina pegando un best seller. Me pareció que era un buen texto para pensar el espacio editorial y literario actuales. Y el de Molina es un libro que pone en escena el rechazo del autor ante la posibilidad de consagrarse, es un libro que genera muchos problemas con el campo literario: lectores, periodistas culturales, críticos, editores…. Me pareció que estaba bueno publicar eso también. Arrancamos con esos libros y después salió la antología de “Literal” de Libertella, el libro de Leónidas [Lamborghini], de Nicolás [Rosa]… Y por otro lado estaba la colección de cine que la dirigen Emilio Bernini y Domin Choi. Allí empezamos publicando la revista Kilómetro 111. A partir de acá armamos la colección de cine, que nos posiciona en las librerías. Sino estábamos condenados a un segmento muy pequeño de lectores que hacía inviable el emprendimiento desde el punto de vista comercial.. Pocos lectores compran los libros de Nicolás Rosa o la antología de Literal.
SdB: ¿El proyecto de la antología de la revista “Literal” fue de ustedes o ya lo tenía pensado Libertella?
M.V: Libertella lo tenía más o menos cocinado. Lo presentó y estaba buenísimo.
SdB: ¿Y cómo les fue con la antología de cuentos coreanos, las que hizo Oliverio Coelho?
M.V: Fui feliz con ese libro, lo propuso él y salió muy bien. El año que viene lo vamos a reeditar porque ya está agotado. Les contaba que la colección de cine nos abre mucho la recepción de la editorial y nos proyecta afuera. Empezamos a vender a España, México, Perú, Chile.
SdB: ¿Y con traducciones?
M.V: De cine, sí hicimos, la de Serge Daney, la primera traducción al español de Daney: Cine, arte del presente.
SdB: Y se han traducido afuera libros de Santiago Arcos?
M.V: No. No nos ocupamos de desarrollar este aspecto de la editorial ya que al principio funcionábamos dentro de una librería, era un emprendimiento amateur. Y la comercialización estaba en manos de un distribuidor, hasta el año pasado. Los primeros cuatro años de la editorial, fueron así, más amateur, pero también los de mayor crecimiento. Coincidió con la expansión con la industria del libro en Argentina, luego se estableció en una meseta y cayó. Hoy el sector de la industria del libro y los emprendimientos literarios independientes están en caída.
SdB: ¿Y cómo ves actualmente el campo editorial y literario?
M.V: Yo pienso que el medio está muy enrarecido ahora. Hay sobre saturación de libros, hay muy pocos espacios, muy poco espacio en las librerías, no hay más librerías, las cadenas están en crisis. Y hay señales alarmantes, en general, en el ámbito cultural. Pero a mí me parece que esos vicios proyectados van a poder jugar en una especie de limpieza y fortalecimiento de los proyectos editoriales independientes. Y seguramente van también a aparecer de nuevo librerías en los barrios. De todos modos hay que reconocer que la industria editorial española sigue siendo la dominante, hay mucho flujo de libros españoles a la Argentina, sobre todo, las librerías importantes están saturadas de libros españoles.
SdB: Nosotras queremos empezar el contacto con editoriales de Latinoamérica, porque justamente pasa lo que vos decís, conocemos lo que pasa allá, o por lo menos algo de lo que pasa allá por los españoles que los editan. Queríamos empezar a tener el material que ellas editaban. En principio la idea era online, ya que sabemos que el primer problema acá es el correo. Y tuvimos muy mala respuesta. Vos creés que con esta sobresaturación de libros que hay, la digitalización puede ser una alternativa de intercambio?
M.V: Sí, es una buena manera y hay que aprovecharla. Lo que pasa es que hay incertidumbre con respecto a ese tema. Yo sigo confiando en el libro. 1500 libros es una cantidad irrisoria. Si los libros son buenos, deberían tener esa cantidad de lectores. Estamos hablando de una cantidad de millones de personas que leen y escriben en español. Aunque también el problema del analfabetismo acá en Argentina es grave.
SdB: Y en cuanto al mapa literario de ahora, ¿cómo lo ves?
M.V: Yo leo muy poco. Prácticamente de autores contemporáneos no leo nada. Sobre todo en relación a la cantidad de libros que salen, hay que hacerse de mucho tiempo para leer. Además como yo tengo una especie de deformación profesional, leo poco, a veces salteado, de atrás para adelante, algo del medio: me armo mi propia aventura. De lo que estoy seguro es que hay editoriales que están marcando una impronta bastante fuerte en la narrativa argentina. Cada una sigue una tradición, determinados problemas que tal vez ahora no se puedan leer definitivamente bien, porque estamos muy pegados. A mi me gusta mucho lo que está publicando Entropía, es generacionalmente interesante. Me gustan mucho los libros que salen por Mansalva, que también es muy coherente. Son dos editoriales muy coherentes. Hay muchas editoriales, muchos proyectos, y muchos autores que publican en muchas editoriales pero hay pocas editoriales coherentes. En general la coherencia se da cuando el editor es dueño de su editorial y no “terciariza” el trabajo de seleccionar los textos: ahí entran a jugar las especulaciones del mercado y se pierde mucho de lo más interesante del oficio: el riesgo.
SdB: ¿Hay algún autor que te gustaría publicar en Santiago Arcos, que tengas en la mira para el futuro?
M.V: Hace un tiempo conocí un muchacho, que se llama Javier Ragau que tiene
un par de novelas alucinantes, pero no lo puedo encontrar, no me contesta los
mails. Tiene ediciones de autor. Me encanta. Tiene dos novelas, una se llama
Sociedad de consumo y otra es El ataque de los moscovitas, algo así. Una es una
especie de policial bastante bizarro y otra de ciencia ficción, muy delirante.
Escribe desde el género, con una libertad increíble. En la línea de Laiseca, del
primer Aira: es fulminante. Le compré los libros en la FLIA. Es muy raro.
SdB: Con el de Casas, ¿cómo les fue?
M.V: Bien, vamos por la tercera edición de Los Lemmings y otros y de Ocio también vamos a sacar la tercera dentro de poco. Y vamos a publicar su último libro de ensayos, Breves apuntes de autoayuda, una compilación de todo lo que él escribió de cine y literatura. Yo a Fabián lo venía leyendo por lo que él estaba publicando en Cartonera y alguna otra cosa que había leído por ahí. Y se estableció una sintonía con una voz. La voz que él plasmó en los relatos de Los Lemmings es una muestra muy importante de toda una movida generacional, y organizar todos los textos en un libro, potenciaba eso que él había captado: una especie de coral alucinante. Fue un buen laburo. El libro se organizó a partir de los cuentos que él tenía y otras cosas y se armó un libro bastante coherente. Fue un trabajo de edición que nos gustó mucho. Lo mismo pasó con el libro de Nicolás Rosa, La letra argentina, que para mí es el mejor libro de la editorial. Eran trabajos que él tenía dispersos y se organizó como una breve historia de la literatura argentina. Arranca en Alberdi y termina en Perlongher. Y abarca distintos momentos de la crítica que practicó Nicolás. Es un muy lindo trabajo. Y las colecciones que tenemos también me gustan mucho.
Después la charla siguió por el recorrido que nos hizo Miguel a través de todas las colecciones de la editorial. Hermosos libros. Bienvenida, entonces, Santiago Arcos a Sur de Babel.
Sur de Babel: ¿Por qué lo quisiste reeditar?
M.V: Porque es un libro fundamental. No se puede pensar la crítica literaria contemporánea sin haber pasado por ahí. No solo por el tema, sino por el tratamiento, la manera de tratar la literatura, las vinculaciones con la historia, con la sociología, con lo que Viñas y el campo cultural estaban leyendo en ese momento. Hay una matriz de pensamiento muy fuerte ene se libro, es insoslayable. Es la gran obra de la literatura argentina que reflexiona sobre sí misma de la segunda mitad del siglo XX.. Uno tiene que andar mucho para encontrar algo así, no es fácil. Es un acontecimiento intelectual muy importante.
SdB: Siempre pensaste tu catálogo con un lugar para la crítica –al rescate de obras como las de Viñas, por ejemplo- y otro para la literatura. ¿Cómo lo fuiste armando?
M.V: El catálogo depende de mí, de mis intereses. Hay una marca muy personal. En ese sentido, la obra de Viñas para mi es muy importante.
SdB: ¿Hace cuánto empezaste con este proyecto?
M.V: En el 2002.
SDB: ¿Antes qué hacías?
M.V: Trabajaba en una librería. No recuerdo muy bien cómo se me ocurrió lo de la editorial, honestamente. Fue algo que se dio naturalmente. En un momento pensaba que podía ser un buen complemento en mi trabajo de librero, y una vez que me metí en esto, la misma dinámica del trabajo me fue estimulando para pensar mejor las cosas, a tener otra perspectiva, muy diferente a la del oficio del librero. El oficio del librero consiste en organizar una librería a partir de la buena lectura de los catálogos; que también está tamizada por el gusto de uno, por un interés estético o político particulares. Y en el trabajo en la editorial es también un poco eso, pero en otro nivel. Hay también una selección que trasciende el espacio de la librería: se piensan otras líneas de fuerza, otras oportunidades, otras necesidades, más vinculadas con lo social. Pero se complementan los dos trabajos.
SdB: ¿Alguien te ayuda con el armado de las colecciones?
M.V: En la primera época de la editorial, trabajaba con Laura Estrin ella, leía y sugería cosas para publicar. La primera marca a la editorial se la da ella, a las colecciones de literatura. Se leyó muchísimo. Llegaron muchos originales que se iban seleccionando. Si ves los primeros libros del catálogo, hay una línea de coherencia muy fuerte: es la impronta que le dio Laura.
SdB: ¿Qué fue lo primero que sacaron?
M.V: Lo primero que sacamos fueron dos libros: Las aventuras de un novelista atonal de Alberto Laiseca y una ficción de Milita Molina, Los sospechados. El libro de Laiseca me interesaba a mí particularmente, y al de Molina lo propuso Laura, y me pareció que estaba bueno. Me pareció un buen programa publicar esos dos libros a la vez. En esos libros está condensado el programa y son fundantes de la editorial. El libro de Laiseca muestra la consagración de un libro a partir de un equívoco, es un editor que quiere fundirse, que publica un mamotreto horrible e ilegible y, sin querer, termina pegando un best seller. Me pareció que era un buen texto para pensar el espacio editorial y literario actuales. Y el de Molina es un libro que pone en escena el rechazo del autor ante la posibilidad de consagrarse, es un libro que genera muchos problemas con el campo literario: lectores, periodistas culturales, críticos, editores…. Me pareció que estaba bueno publicar eso también. Arrancamos con esos libros y después salió la antología de “Literal” de Libertella, el libro de Leónidas [Lamborghini], de Nicolás [Rosa]… Y por otro lado estaba la colección de cine que la dirigen Emilio Bernini y Domin Choi. Allí empezamos publicando la revista Kilómetro 111. A partir de acá armamos la colección de cine, que nos posiciona en las librerías. Sino estábamos condenados a un segmento muy pequeño de lectores que hacía inviable el emprendimiento desde el punto de vista comercial.. Pocos lectores compran los libros de Nicolás Rosa o la antología de Literal.
SdB: ¿El proyecto de la antología de la revista “Literal” fue de ustedes o ya lo tenía pensado Libertella?
M.V: Libertella lo tenía más o menos cocinado. Lo presentó y estaba buenísimo.
SdB: ¿Y cómo les fue con la antología de cuentos coreanos, las que hizo Oliverio Coelho?
M.V: Fui feliz con ese libro, lo propuso él y salió muy bien. El año que viene lo vamos a reeditar porque ya está agotado. Les contaba que la colección de cine nos abre mucho la recepción de la editorial y nos proyecta afuera. Empezamos a vender a España, México, Perú, Chile.
SdB: ¿Y con traducciones?
M.V: De cine, sí hicimos, la de Serge Daney, la primera traducción al español de Daney: Cine, arte del presente.
SdB: Y se han traducido afuera libros de Santiago Arcos?
M.V: No. No nos ocupamos de desarrollar este aspecto de la editorial ya que al principio funcionábamos dentro de una librería, era un emprendimiento amateur. Y la comercialización estaba en manos de un distribuidor, hasta el año pasado. Los primeros cuatro años de la editorial, fueron así, más amateur, pero también los de mayor crecimiento. Coincidió con la expansión con la industria del libro en Argentina, luego se estableció en una meseta y cayó. Hoy el sector de la industria del libro y los emprendimientos literarios independientes están en caída.
SdB: ¿Y cómo ves actualmente el campo editorial y literario?
M.V: Yo pienso que el medio está muy enrarecido ahora. Hay sobre saturación de libros, hay muy pocos espacios, muy poco espacio en las librerías, no hay más librerías, las cadenas están en crisis. Y hay señales alarmantes, en general, en el ámbito cultural. Pero a mí me parece que esos vicios proyectados van a poder jugar en una especie de limpieza y fortalecimiento de los proyectos editoriales independientes. Y seguramente van también a aparecer de nuevo librerías en los barrios. De todos modos hay que reconocer que la industria editorial española sigue siendo la dominante, hay mucho flujo de libros españoles a la Argentina, sobre todo, las librerías importantes están saturadas de libros españoles.
SdB: Nosotras queremos empezar el contacto con editoriales de Latinoamérica, porque justamente pasa lo que vos decís, conocemos lo que pasa allá, o por lo menos algo de lo que pasa allá por los españoles que los editan. Queríamos empezar a tener el material que ellas editaban. En principio la idea era online, ya que sabemos que el primer problema acá es el correo. Y tuvimos muy mala respuesta. Vos creés que con esta sobresaturación de libros que hay, la digitalización puede ser una alternativa de intercambio?
M.V: Sí, es una buena manera y hay que aprovecharla. Lo que pasa es que hay incertidumbre con respecto a ese tema. Yo sigo confiando en el libro. 1500 libros es una cantidad irrisoria. Si los libros son buenos, deberían tener esa cantidad de lectores. Estamos hablando de una cantidad de millones de personas que leen y escriben en español. Aunque también el problema del analfabetismo acá en Argentina es grave.
SdB: Y en cuanto al mapa literario de ahora, ¿cómo lo ves?
M.V: Yo leo muy poco. Prácticamente de autores contemporáneos no leo nada. Sobre todo en relación a la cantidad de libros que salen, hay que hacerse de mucho tiempo para leer. Además como yo tengo una especie de deformación profesional, leo poco, a veces salteado, de atrás para adelante, algo del medio: me armo mi propia aventura. De lo que estoy seguro es que hay editoriales que están marcando una impronta bastante fuerte en la narrativa argentina. Cada una sigue una tradición, determinados problemas que tal vez ahora no se puedan leer definitivamente bien, porque estamos muy pegados. A mi me gusta mucho lo que está publicando Entropía, es generacionalmente interesante. Me gustan mucho los libros que salen por Mansalva, que también es muy coherente. Son dos editoriales muy coherentes. Hay muchas editoriales, muchos proyectos, y muchos autores que publican en muchas editoriales pero hay pocas editoriales coherentes. En general la coherencia se da cuando el editor es dueño de su editorial y no “terciariza” el trabajo de seleccionar los textos: ahí entran a jugar las especulaciones del mercado y se pierde mucho de lo más interesante del oficio: el riesgo.
SdB: ¿Hay algún autor que te gustaría publicar en Santiago Arcos, que tengas en la mira para el futuro?
M.V: Hace un tiempo conocí un muchacho, que se llama Javier Ragau que tiene
un par de novelas alucinantes, pero no lo puedo encontrar, no me contesta los
mails. Tiene ediciones de autor. Me encanta. Tiene dos novelas, una se llama
Sociedad de consumo y otra es El ataque de los moscovitas, algo así. Una es una
especie de policial bastante bizarro y otra de ciencia ficción, muy delirante.
Escribe desde el género, con una libertad increíble. En la línea de Laiseca, del
primer Aira: es fulminante. Le compré los libros en la FLIA. Es muy raro.
SdB: Con el de Casas, ¿cómo les fue?
M.V: Bien, vamos por la tercera edición de Los Lemmings y otros y de Ocio también vamos a sacar la tercera dentro de poco. Y vamos a publicar su último libro de ensayos, Breves apuntes de autoayuda, una compilación de todo lo que él escribió de cine y literatura. Yo a Fabián lo venía leyendo por lo que él estaba publicando en Cartonera y alguna otra cosa que había leído por ahí. Y se estableció una sintonía con una voz. La voz que él plasmó en los relatos de Los Lemmings es una muestra muy importante de toda una movida generacional, y organizar todos los textos en un libro, potenciaba eso que él había captado: una especie de coral alucinante. Fue un buen laburo. El libro se organizó a partir de los cuentos que él tenía y otras cosas y se armó un libro bastante coherente. Fue un trabajo de edición que nos gustó mucho. Lo mismo pasó con el libro de Nicolás Rosa, La letra argentina, que para mí es el mejor libro de la editorial. Eran trabajos que él tenía dispersos y se organizó como una breve historia de la literatura argentina. Arranca en Alberdi y termina en Perlongher. Y abarca distintos momentos de la crítica que practicó Nicolás. Es un muy lindo trabajo. Y las colecciones que tenemos también me gustan mucho.
Después la charla siguió por el recorrido que nos hizo Miguel a través de todas las colecciones de la editorial. Hermosos libros. Bienvenida, entonces, Santiago Arcos a Sur de Babel.
Crítica Panorama de la Literatura Alemana Contemporánea
Por Graciela Wamba
Revista de Filología Alemana

En tercer lugar Burello utiliza un criterio de selección de textos muy valiosos para los lectores que parten desde el castellano para acercarse a la literatura alemana: "en lo que sigue se ensayará un esquema posible de esta historia apasionante, apenas revelada al actual lector en castellano. Renunciando por principio a toda absurda pretensión de ser exhaustivos. Aquí optamos por la representatividad de los textos y los autores abordados, atendiendo a su relevancia intrínseca e incluso a su eventual disponibilidad en castellano" (p. 8).
La época del Tercer Reich se abarca en el capítulo "El silencio" en el que se analiza la complicada vida cultural de los intelectuales sometidos al régimen o comprometidos con él, así como se atiende al fenómeno posbélico y básicamente a la literatura del exilio y de la emigración. De forma clara y precisa se vierte una visión de conjunto sobre la llamada literatura del año cero, literatura de ruinas y se trata de ubicar al lector en la doble aparición de las repúblicas alemanas dentro de un tenso panorama de recuperación del campo literario.
En "Balbuceos" se pasa revista a la actividad literaria y editorial de la década de los 50 y 60 en la República Federal Alemana utilizando la visión retrospectiva de aquellos como Günter Grass, Arno Schmidt, o Hermann Hesse que se convirtieron en testigos de época de incalculable valor.
El capítulo "Pedir la palabra" se detiene en el Grupo 47, sus mentores y el comienzo de una literatura más comprometida con la realidad como con Rolf Hochhuth y Peter Weiss. En "Lengua extranjera" se presenta el muro como división de dos ámbitos culturales y a los autores del Este como protagonista de un fenómeno de proyecto político en el que la libertad personal estaba coartada. Los escándalos y los espionajes, las rebeliones de los intelectuales y las fugas son el marco descriptivo del capítulo sobre la RDA a la que, ya en la actualidad, se la puede observar con mejor material y mejores testimonios que hace una década, como por ejemplo, por lo publicado por Erich Loest sobre sus archivos secretos.
"Gritos" se ocupa de los movimientos estudiantiles y de las vanguardias de la década del 60 y sus repercusiones en el campo literario tanto en narrativa como en teatro.
"Las voces interiores" habla de la nueva sensibilidad o nueva subjetividad de los 70 y Burello no olvida mencionar el comienzo de la literatura gay y feminista con importantes figuras femeninas como la suiza Verena Stefan e Ingeborg Bachmann, la literatura de corte autobiográfico (Väterliteratur) y a los autores de presencia en los medios radiales y televisivos como Jurek Becker, Dieter Wellershof, Uwe Timm.
"(con) fusión de lenguas" abarca la década de los 80 con su característica de multiplicidad y diversidad y se presentan nuevas aristas, ya que Burello toma en cuenta la literatura de los emigrados del Este, especialmente el fenómeno de minorías germanoparlantes que utilizan el alemán como idioma literario, del cual en fecha de aparición de este libro, Herta Müller se convierte en Premio Nobel. "Verdad es que más allá del significado político de la recepción de las víctimas del eje Moscú- Berlín, la inclusión de la "otra Alemania" viene a sumarse a los actuales debates por la memoria y la identidad, con los que la literatura supera el nivel del individuo y traspola la reflexión a lo social y lo nacional, sin abandonar el plexo temático recurrente de la década anterior" (p. 93).
También en esa década corresponde hablar del posmodernismo alemán con figuras como Christoff Ransmayr, Patrick Süskind, tanto como del revisionismo de Peter Weiss en "La estética de la resistencia", sin obviar la conjugación de los nuevos medios de la comunicación en el campo cultural, que genera figuras híbridas como Herbert Achternbusch. Otro tanto pasa con esa década en Suiza y Austria, de los cuales se toma a Elfriede Jelinek (Premio Nobel 2004), Thomas Bernhard y Peter Handke.
En "a viva voz" Burello encara la década del 90 con el tema ineludible de la reunificación con la "literatura del cambio" (Wendeliteratur), el gran conflicto y discusión a propósito de Christa Wolf, la de los nuevos autores surgidos después de la reunificación como Thomas Brussig o Marcel Beyer, Ingo Schulze que responden a una modernidad de páginas Web y entrecruce de medios. Otro lugar aparte lo ocupan figuras disímiles como Bernhard Schlink y W.G. Sebald, quienes aportan otra literatura debido quizás a su franja etaria (nacidos en 1944) y su concepción original y propia de la literatura. Tampoco se omiten en este "Panorama" la literatura de migrantes como en el caso del novelista alemán de origen turco Feridun Zaimoglu o la escritora Emine Sevgi Özdamar, o la de Georg Tabori que si bien es húngarobritánico quedó inscrito dentro de este sistema cultural. El cierre de los noventa no omite el caso Günter Grass con su revisión del siglo, ni el de Martin Walser y su antisemitismo en "La muerte de un crítico".
Como todo intento de acercarse a lo último aparecido queda el final abierto de la actual literatura alemana, multifacética, multicultural, abarcadora de fenómenos de longevidad artística como Jünger, Grass, Lenz, pero también de precocidad como Juli Zeh y Daniel Kehlman que empezaron como novelistas ventiañeros. También está la pregunta de la sobrevida de la literatura alemana a causa de la globalización y de la falta de problemas, pero eso ya pertenece a la ciencia oracular y a nuestra impaciencia de contemporáneos.
Con este libro tan bien estructurado y compactado en información se ofrece un claro espectro de estas décadas pasadas y se adapta tanto a la necesidad de un lector que desea informarse como a la curiosidad de un estudiante universitario que espera encontrar una visión de conjunto de la literatura en lengua alemana, sin dejar de mencionar la presencia de una acertada bibliografía secundaria general y específica en alemán y en castellano seleccionada con muy buen criterio.
Aquellos profesores que tienen el honor de enseñar en la universidad Literatura en lengua alemana en castellano, como es mi caso, le agradecen al autor el aporte realizado con esta obra.
martes, 21 de septiembre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
Presentación: Escribir en Español (en La Plata)
Entrevista a García Negroni: "En busca de la lengua precisa"
María Marta García Negroni presenta aquí una nueva edición de su manual "Escribir en español", para expertos y para lectores no especializados.
Revista Ñ
Por Carolina Tosi
Ezra Pound sostenía que los buenos escritores eran aquellos que conservaban la eficiencia del lenguaje y construían un discurso preciso, claro y legible. Sin dudas, este principio puede extenderse y aplicarse a los autores de cualquier tipo de texto, sea ficcional o no. En efecto, para lograr una adecuada expresión en lengua escrita en las diferentes manifestaciones de la comunicación humana es necesario ofrecer claridad y precisión. Pero, como es sabido, esta no es una tarea para nada sencilla, y los problemas de redacción pueden aparecer en diferentes niveles, ya sea asociados a cuestiones normativas y gramaticales, ya sea relacionados con la organización global del texto relativa a su coherencia, cohesión y adecuación. En este sentido, los materiales de consulta, como los diccionarios, las gramáticas y los manuales de estilo, son los aliados incondicionales para quienes, expertos o no en la redacción de textos, aspiran a una expresión más apropiada. Pero además, en la actualidad, la consulta de estos materiales resulta imprescindible, a raíz de las diferentes actualizaciones que se han producido en los últimos años en la gramática y la normativa de la lengua.
En este contexto, Escribir en español. Claves para una corrección de estilo , el reciente manual de estilo escrito por María Marta García Negroni, que se presenta el miércoles 22 a las 18.30 en el Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), 25 de Mayo 217, es una obra de consulta necesaria y fundamental por diferentes razones. Por un lado, exhibe los diversos aspectos normativos que rigen el uso de la lengua escrita atendiendo a las últimas normativas de las Academias Americanas de la Lengua y de la Real Academia Española.
Por otro lado, la gramática presentada no se reduce a un listado de normas prescriptivas que se deben cumplir automáticamente, sino que, por el contrario, García Negroni se ocupa de poner en evidencia el sistema de las regularidades lingüísticas con el objetivo de que los lectores reflexionen sobre las recomendaciones normativas que las sostienen. Según la autora, Escribir en español pretende asistir a los lectores en la búsqueda y el reconocimiento de las múltiples posibilidades expresivas de que disponen y de ofrecerles claves para una corrección de estilo, teniendo en cuenta que no existe una única versión "correcta" de un texto.
La primera parte del libro presenta aspectos relacionados con la ortografía. Allí, se explican las reglas de ortografía y de acentuación, el uso lingüístico y no lingüístico de los signos de puntuación, las letras mayúsculas, minúsculas y las tipografías especiales. Por ejemplo, se exponen las palabras con doble acentuación como "cardiaco/cardíaco" o "elite/élite" y se explica la ortografía de ciertos parónimos que suelen traer confusiones, como las formas "porque", "por qué", "porqué" y "por que". En los capítulos que siguen, se describen las diferentes clases de palabras en forma detallada y se incluyen explicaciones sobre su empleo. La última parte, que puede considerarse la más innovadora, trata cuestiones de léxico (impropiedades, faltas de precisión, combinaciones contradictorias, neologismos innecesarios, problemas de registro, vulgarismos).
Por ejemplo, se exponen las formas extranjerizantes que tienen que ser evitadas debido a que existen palabras en español con similar significado, como "solicitar una beca" en vez de "aplicar una beca", o "archivo adjunto" en lugar de "attachment". Además, se incluyen listas de siglas, abreviaturas, extranjerismos aceptados (como el uso de marketing o de software o de sex-appeal), neologismos por acortamientos (como "depre" o "narco"), préstamos (como "emoticón" o "muyahidín"), y latinismos de uso frecuente, etc.
Finalmente, en el último capítulo, se desarrollan aspectos relacionados con la presentación de textos científico-académicos. Allí, se aborda la incorporación de citas y su valor argumentativo, así como las formas de incluir la bibliografía y demás elementos paratextuales.
Es así como, desde una perspectiva abierta y renovada, García Negroni plantea el placer por el uso de la lengua y logra abrir el juego a todos aquellos que buscan mejorar su escritura. En esta entrevista habla acerca de ello y, además, de la importancia del español en la actualidad.
Ver toda la entrevista
Revista Ñ
Por Carolina Tosi
Ezra Pound sostenía que los buenos escritores eran aquellos que conservaban la eficiencia del lenguaje y construían un discurso preciso, claro y legible. Sin dudas, este principio puede extenderse y aplicarse a los autores de cualquier tipo de texto, sea ficcional o no. En efecto, para lograr una adecuada expresión en lengua escrita en las diferentes manifestaciones de la comunicación humana es necesario ofrecer claridad y precisión. Pero, como es sabido, esta no es una tarea para nada sencilla, y los problemas de redacción pueden aparecer en diferentes niveles, ya sea asociados a cuestiones normativas y gramaticales, ya sea relacionados con la organización global del texto relativa a su coherencia, cohesión y adecuación. En este sentido, los materiales de consulta, como los diccionarios, las gramáticas y los manuales de estilo, son los aliados incondicionales para quienes, expertos o no en la redacción de textos, aspiran a una expresión más apropiada. Pero además, en la actualidad, la consulta de estos materiales resulta imprescindible, a raíz de las diferentes actualizaciones que se han producido en los últimos años en la gramática y la normativa de la lengua.
En este contexto, Escribir en español. Claves para una corrección de estilo , el reciente manual de estilo escrito por María Marta García Negroni, que se presenta el miércoles 22 a las 18.30 en el Instituto de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), 25 de Mayo 217, es una obra de consulta necesaria y fundamental por diferentes razones. Por un lado, exhibe los diversos aspectos normativos que rigen el uso de la lengua escrita atendiendo a las últimas normativas de las Academias Americanas de la Lengua y de la Real Academia Española.
Por otro lado, la gramática presentada no se reduce a un listado de normas prescriptivas que se deben cumplir automáticamente, sino que, por el contrario, García Negroni se ocupa de poner en evidencia el sistema de las regularidades lingüísticas con el objetivo de que los lectores reflexionen sobre las recomendaciones normativas que las sostienen. Según la autora, Escribir en español pretende asistir a los lectores en la búsqueda y el reconocimiento de las múltiples posibilidades expresivas de que disponen y de ofrecerles claves para una corrección de estilo, teniendo en cuenta que no existe una única versión "correcta" de un texto.
La primera parte del libro presenta aspectos relacionados con la ortografía. Allí, se explican las reglas de ortografía y de acentuación, el uso lingüístico y no lingüístico de los signos de puntuación, las letras mayúsculas, minúsculas y las tipografías especiales. Por ejemplo, se exponen las palabras con doble acentuación como "cardiaco/cardíaco" o "elite/élite" y se explica la ortografía de ciertos parónimos que suelen traer confusiones, como las formas "porque", "por qué", "porqué" y "por que". En los capítulos que siguen, se describen las diferentes clases de palabras en forma detallada y se incluyen explicaciones sobre su empleo. La última parte, que puede considerarse la más innovadora, trata cuestiones de léxico (impropiedades, faltas de precisión, combinaciones contradictorias, neologismos innecesarios, problemas de registro, vulgarismos).
Por ejemplo, se exponen las formas extranjerizantes que tienen que ser evitadas debido a que existen palabras en español con similar significado, como "solicitar una beca" en vez de "aplicar una beca", o "archivo adjunto" en lugar de "attachment". Además, se incluyen listas de siglas, abreviaturas, extranjerismos aceptados (como el uso de marketing o de software o de sex-appeal), neologismos por acortamientos (como "depre" o "narco"), préstamos (como "emoticón" o "muyahidín"), y latinismos de uso frecuente, etc.
Finalmente, en el último capítulo, se desarrollan aspectos relacionados con la presentación de textos científico-académicos. Allí, se aborda la incorporación de citas y su valor argumentativo, así como las formas de incluir la bibliografía y demás elementos paratextuales.
Es así como, desde una perspectiva abierta y renovada, García Negroni plantea el placer por el uso de la lengua y logra abrir el juego a todos aquellos que buscan mejorar su escritura. En esta entrevista habla acerca de ello y, además, de la importancia del español en la actualidad.
Ver toda la entrevista
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Este fin de semana: Feria de escritores y editores
En el marco del festejo del bicentenario de la Biblioteca Nacional, estaremos en la Feria de editores y escritores, en la Plaza del Lector, haciendo algunos descuentos. Los esperamos.
martes, 7 de septiembre de 2010
Feria del Libro de La Matanza

Del 16 al 21 de Septiembre se va a estar realizando la 3er Feria del Libro Municipal de la Matanza. Allí estaremos con algunos libros bajo el brazo.
lunes, 6 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
Presentación: Técnicas de Registro y Organización de Materiales Editoriales
martes, 31 de agosto de 2010
Entrevista a Hasisi Park
http://www.thecreatorsproject. com/creators/hasisi-park
Fotógrafa de tapa de Ji-Do, Antología de la narrativa coreana contemporánea
Fotógrafa de tapa de Ji-Do, Antología de la narrativa coreana contemporánea
lunes, 30 de agosto de 2010
Adios al punk

"Empezó a publicar a los 38 años, pero de un modo arrollador: parte de la generación vanguardista, bohemia y lacaniana de fines de los ’60, era un publicista exitoso en plena dictadura cuando ganó el Premio Coca-Cola con Mis muertos punk (1979) y empezó un nuevo capítulo en la narrativa argentina. Sus libros de cuentos (Música japonesa, Ejércitos imaginarios, Pájaros de la cabeza, Restos diurnos) entendieron como pocos la vida cotidiana bajo la dictadura y la transición democrática. Los pichiciegos (1982), escrita durante la guerra, se cuenta entre las mejores novelas bélicas del siglo. Sus artículos periodísticos envolvían en provocación un desafío lúcido a los lugares comunes del pensamiento. Sus poemas lo mostraban inquisitivo ante el extrañamiento de la vida. Y sus novelas, sobre todo las publicadas a partir de Vivir afuera (1998), como un bisturí sociológico de la Argentina. Además, su editorial La Tierra Baldía alentó a los poetas y escritores más radicales de su época. Pero siempre su obra y su mirada estuvieron puestos en rasgar el complejo velo de palabras que cubre ese lugar en el que vivimos y que llamamos realidad. La semana pasada, Rodolfo Enrique Fogwill, el escritor que quiso convertir su nombre no sólo en adjetivo sino también en marca, murió a los 69 años. Radar lo despide a través de amigos, escritores y lectores de la obra que dejó."
La muerte según Fogwill Por Vera Fogwill
69 Por Juan Ignacio Boido
Despiadado West por Alan Pauls
Música Por Maria Moreno
Fogwill, o algo por el estilo Por Eduardo Grüner
El último pichiciego Por Carlos Gamerro
Memoria de paso Por Luis Chitarroni
Fin de fiesta Por Gustavo Nielsen
Pan ha muerto Por Jorge Accame
Oraciones a nada Por Daniel Freidemberg
El maligno Por Horacio González
viernes, 27 de agosto de 2010
Novedad Planta editora
Ver página web de Santiago Arcos editor
Memorias de un niño bombero. Cuento mágico para niños mutantes
Alejandro Jodorowsky
Dibujos de Max Cachimba
Planta editora, Colección Recién Ahora. Lecturas para jóvenes y adultos
Memorias de un niño bombero, es uno de los relatos de la serie de “cuentos mágicos para niños mutantes” de Alejandro Jodorowsky. Entre la mística, la genialidad y la buena literatura, Jodorowsky narra la relación de un niño con su padre, y a través de ellos, muestra dos modos de vivir y estar en el mundo: uno aferrado a las limitaciones de la mente, otro abierto a todas las manifestaciones del Universo. Memorias de un niño bombero es un relato para aquellos padres, dispuestos a aprender de sus hijos y para aquellos hijos que se inician en el camino de la lectura, dispuestos a conocer un poco más de sus padres, entenderlos y vivir una experiencia propia, más allá de los mandatos y convenciones.
Alejandro Jodorowsky nació en Tocopilla, Chile, en1929. Es escritor, director de cine, filósofo, dramaturgo, actor y poeta. Sus trabajos literarios concentran varios motivos centrales de las culturas y resignifican textos más ricos de la cultura occidental. Entre sus primeros trabajos ha publicado La princesa Araña, autodefinida como ´una asquerosa opereta surrealista para niños mutantes´ - en coautoría con la escritora y pintora surrealista Leonora Carrington, y La fantasma cosquillosa, una obra para títeres conocida también como ´farsa iniciática´.
Memorias de un niño bombero. Cuento mágico para niños mutantes
Alejandro Jodorowsky
Dibujos de Max Cachimba
Planta editora, Colección Recién Ahora. Lecturas para jóvenes y adultos
Memorias de un niño bombero, es uno de los relatos de la serie de “cuentos mágicos para niños mutantes” de Alejandro Jodorowsky. Entre la mística, la genialidad y la buena literatura, Jodorowsky narra la relación de un niño con su padre, y a través de ellos, muestra dos modos de vivir y estar en el mundo: uno aferrado a las limitaciones de la mente, otro abierto a todas las manifestaciones del Universo. Memorias de un niño bombero es un relato para aquellos padres, dispuestos a aprender de sus hijos y para aquellos hijos que se inician en el camino de la lectura, dispuestos a conocer un poco más de sus padres, entenderlos y vivir una experiencia propia, más allá de los mandatos y convenciones.
jueves, 26 de agosto de 2010
Curso Narrativa Actual

Primeros y terceros viernes de cada mes de 19 a 21
Empieza el Viernes 3 de septiembre
Eterna Cadencia. Honduras 5574
Inrformes e inscripción: nicolasvilela@hotmail.com
Lecturas:
Frío en Alaska de Matías Capelli (Eterna Cadencia, 2008)
Dame pelota de Dalia Rosetti (Mansalva, 2009)
El trabajo de Aníbal Jarkowski (Tusquets, 2007)
"San Vicentico" de Sol Prieto (en Los días que vivimos en peligro, Emecé, 2009)
"El señor Cara de Lechuza" de Washington Cucurto (en Los días que vivimos en peligro)
Los lemmings de Fabián Casas (Santiago Arcos, 2010)
Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued (Anagrama, 2009)
La garchofa esmeralda de Alejandro Rubio (Mansalva, 2010)
martes, 24 de agosto de 2010
Quique Fogwill
Santiago Arcos editor se mandó a la calle con dos títulos a mediados de 2002. Uno de ellos fue Aventuras de un novelista atonal de Alberto Laiseca. Para presentarlo nuevamente “en sociedad” le pedimos a Fogwill , de quien conocíamos su admiración por la obra de Lai, que nos escriba un prólogo para ese libro. Lo hizo gustoso, tanto es así que en dos semanas nos entregó una página de texto en Word y nosotros por la buena onda le regalamos un libro con ilustraciones eróticas japonesas (luego nos dijo que inmediatamente se lo regaló a una novia para ver si “se calentaba”). Ese fue el comienzo una relación siempre matizada por sus bromas, sobreentendidos, y chanzas inteligentísimas. Intentamos durante 8 años convencerlo de que reedite con nosotros La buena nueva de los Libros del Caminante y casi lo conseguimos (teníamos un acuerdo de palabra, un contrato sin firmar, un adelanto, un texto en pdf, una idea de tapa, una previa de Fabián Casas y Francisco Garamona que hicieron looby y mucho entusiasmo). No pudo ser: un verano financieramente horrible nos quemó el proyecto y Quique se echó atrás. La última vez que insistimos sobre el asunto, nos contestó que la novela cada vez le gustaba menos, que no entendía nuestro gusto de editores, que le parecía una mierda, etc. A nosotros nos sigue pareciendo un texto brillante pero había algo en La buena nueva… que Fogwill rechazaba. Tal vez se trate de su texto más íntimo… Casas se ocupa de ese asunto en una nota que publicó en “Perfil” y que va a salir en Breves apuntes de autoayuda a fin de 2010.
Bueno, la cuestión es que Quique ahora está muerto. Vale decir, ya no hay manera de volver a cruzarse con él en este mundo.
De Quique Fogwill vamos a extrañar su generosidad, su inteligencia desbordante, su prosa abrumadora. Ese don. Para nuestro gusto, fue el escritor contemporáneo (el más contemporáneo) que mejor supo sondear, recopilar para luego tramar un puñado de páginas insoslayables a la hora de entender 40 años de la cultura, la política y las prácticas sociales de este escenario que recorremos diariamente como nuestro mundo.
Un grande.
Prólogo a Aventuras de un novelista atonal, de Alberto Laiseca, Santiago arcos editor , 2002
Vuelven a imprimir Aventuras de un Novelista Atonal justo cuando se cumplen veinte años de su primera edición. El ochenta y dos fue un año significativo para la literatura argentina y para la obra de Laiseca celebrada entonces por su originalidad y desparpajo, pero más ponderada por su desobediencia al canon narrativo oficial. Por entonces se conocía su primer libro, Su Turno Para Morir, y, subterráneamente, se rendía culto a sus inéditos Cien Poemas Chinos y a sus lecturas de los primeros fragmentos de Los sorias. Se trataba de un culto social a la "atonalidad" de un autor que sabía librarse del tono de la época y que desde entonces sigue su camino a espaldas de una demanda que combina la mesura en el lenguaje con la trivialidad de los temas. A comienzos de los ochenta Laiseca venía a ofertar desmesura temática y naturalidad en la lengua narrativa. Nada en ella es impostado, porque no escribe con la lengua hablada —ese artificio magistral del grado cero del decir— sino con la lengua natural de la literatura, que, en la parodia, remite permanente a la épica y a los orígenes de la novela. La obra de Laiseca diseminó una inolvidable fauna de magos, políticos, conspiradores, escritores, santos, linyeras, perversos e inventores y todos han quedado en nuestra literatura persiguiendo sus respectivos ideales de perfección y sus diversas tragedias.
En Aventuras de un Novelista Atonal, donde efectivamente Piglia ha leído un prólogo a Los sorias todo esto se acota en dos partes: las aventuras del novelista, y las aventuras en su novela. Las aventuras del novelista son desventuras de un personaje desmesuradamente infeliz: oprimido por un espacio social y arquitectónico opresivo e irrespirable por el que sólo circulan lazos de sumisión y desencanto, persigue una obra maestra en la que ni el lector, ni el narrador, ni los que lo rodean llegan a creer. Y no hay señales de que él mismo pueda crearla ni crea en ella. La novela no existe: sale, triunfa y todos sus ejemplares desaparecen en la ceremonia pública de su adoración. Queda de ella una muestra, que es el capítulo que debió llamarse La Epopeya del Rey Teobaldo y es una nouvelle que se integra abruptamente al relato y contiene las aventuras en la novela. Es una aventura político militar de expansión cultural y geográfica que testimonia lo que las aventuras del escritor omitieron narrar: los efectos explosivos de tanta opresión y malentendido que reduce al artista y que lo habilitaron para crear la primer novela ahistórica, una guerra imperial del pleistoceno que, en su desenlace, se revela como producto de una reconstrucción arqueológica. Es lo que más conmueve del proyecto desmesurado de Laiseca: el propender a una arqueología de todos los relatos, incluyendo, como en este libro, a los de la poesía omnipresente en su obra, la música y los decires de la filosofía, la estética y la religión. Cada una de ambas historias —la del novelista y la que desarrolla el fragmento superviviente de su novela— arriesga a ser leída como una alegoría. En tal caso, no se tratará de alegoría compuesta a la vista de su referente, sino de unos prodigios narrativos que después de creados revelan su capacidad de contener y revelar.
Fogwill, junio de 2002
De La Buena nueva de los libros del caminante
El amor a la sabiduría
...Todo sería distinto si algo no me hubiese impulsado a estudiar el profesorado de Filosofía y Letras. Aquella decisión, irreversible, fue en su oportunidad tan arbitraria, tan disonante y poco razonable para todos, como fue años después la decisión de marchar (por el mundo) que arrojé a todos en la sobremesa.
-¿Quién hubiese creído durante mi brillante bachillerato que me apartaría del camino de mi padre, médico, o del de mis tíos Juan Carlos, escribano, y Adolfo, abogado?
-Nadie.
-¿Cómo dudar del futuro de ese joven apreciado por compañeros y profesores, querido por sus padres y por sus tíos, que lo colmaban de obsequios y cifraban en él -único varón entre ocho mujeres que llevaban el apellido Pérez Largo- la esperanza de que mantendría grabado nuestro nombre entre los notables de la ciudad, a quienes incuestionablemente pertenecían el médico, el abogado y el escribano Pérez Largo, ese clan que por una desgracia -diría la abuela: "por un mal de ojo"- sólo había dado un varón entre nueve descendientes?
Pero mi decisión de estudiar Filosofía y Letras fue irreversible, y sobrevinieron meses de agitación de tíos, tías, abuelos, papá, mamá, hermanas, cocinera, mucamas, amigos de la familia y amigos míos, todos formando bloque para evitar que emprendiese una carrera de fracaso. Probaron todos los métodos: su historia podría ser parte de una novela más larga y aún más tediosa que ésta, por cuanto el muchacho, que era yo, no actuaba: estudiaba encerrado en su cuarto y salía al atardecer a caminar, y unas pocas veces, a beber un escueto café en el bar donde los amigos, que ya se disponían a dejar de serlo por la agitación que movilizaba a todas las familias en su contra, jugaban al billar mientras el desgraciado buscaba compañía entre sujetos para quienes la profesión de sus mayores y la lista de notables del pueblo importaban menos que una pepita de maní arrojada a los ratones que espiaban desde el zócalo.
En efecto, asomaban ratones entre las hendijas del zócalo del Imparcial. Pero yo entonces no me creía un ratón porque ningún ratón atraería tanto interés de tantos sólo por haber elegido una cueva diferente donde roer su queso. Mi cueva, entonces, se llamaba sabiduría. Y mis amigos nuevos, a quienes las listas de notables, los linajes, los títulos y la integración de las buenas familias tan poco importaban, eran, en orden de frecuencia decreciente, vagos sin profesión que explotaban la magra jubilación de sus padres o madres viudas / anarquistas / pistoleros desocupados de la Alianza Libertadora / guardaespaldas en decadencia de sindicatos pobres / tipógrafos socialistas y anticlericales / homosexuales / jugadores / vendedores de libros / tratantes de blancas en pequeña escala que explotaban sirvientas y habitaban pensiones próximas a la estación del ferrocarril / y, en fin, todos aquellos que a pesar de esas pequeñas diferencias compartían un mismo grupo de mesas en un sector del bar alejado de mis ex-amigos, los de buenas familias (algunas tan buenas como la mía), que quemaban tardes y noches siguiendo la evolución de las bolas blancas y rojas del billar. Y así siguen hoy, doctores, profesionales, abogados, jueces y hasta intendentes, creyendo vaya a saber uno qué, pero atendiendo primero a los efectos de las cosas y, como el golpe de la mayoría de los juegos es uno, breve y sólo uno, pierden la oportunidad de mirar sus causas. Yo observé unas pocas partidas de billar y entendí: tomé mi taco, probé un par de carambolas, ponderé las grandes dificultades del juego, vislumbré medios de superarlas y cuando supe que si me imponía aprender el billar llegaría a dominarlo tanto como aquellos mirabolas que pasaban por ser los elegidos del Quilmes del futuro, me dije "esto no es para vos" y entonces no me interesó más el billar y sólo me acercaba a aquel sector de mesas cuando me llamaban para reprochar mi elección de este destino de fracaso.
Iba menos al café, y elegía la mesa de "los grasas" (los anarquistas, los pistoleros, los nazis, los borrachos, los delincuentes) y cuando alguien preguntaba por qué estaba cada vez menos con mis compañeros de colegio solía decir "A menor concurrencia propia al Imparcial mayor frecuencia de concurrencia a las mesas de los otros..." ¿Cómo no iban a odiarme? ¿Cómo no iban a andar por ahí diciendo que yo era nazi-anarquista-homosexual-delincuente-conspirador-socialista-poeta-vicioso-sifilítico-ladrón-resentido? ¿Cómo no iba a llegar a corto plazo a mi familia la advertencia de que yo, el último varón, era sólo una rata de zócalo del sórdido café El Imparcial, de Mitre y Alsina?
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