martes, 9 de agosto de 2011

Novedad: La muerte del Ego


 
 
     La palabra “Ego” viene del griego y quiere decir, con toda simpleza, Yo.
     Tal Yo es, en el hombre solamente, una sensación de estar vivo, una percepción de sí mismo inmediata, aunque sostenida en el tiempo sin necesidad de atención alguna.
     Es decir que automática y misteriosamente aparece y se da continuidad. Esa sensación de “Yo aquí, ahora mismo” no requiere de explicaciones, es incuestionable y otorga seguridad existencial, permanencia de estar, identidad, corporeidad y, por sobre toda otra cuestión, sentido ininterrumpido de vida.
     Sin Yo no hay hombre; la presencia misma de su Ego es la indiscutible y firme prueba de que está allí, sintiéndose un ente vivo.
     Perder el Yo es apagarse, morir. Es más, cuando el Ego no se reconoce a sí mismo por alguna circunstancia fortuita, o sea cuando deja de tener percepción de sí mismo tal como está habituado a hacerlo, se produce una perturbación, un desequilibrio psicológico que conmueve al ser, causándole profundas crisis de identidad que, de persistir, pueden conducir al desquiciamiento de su conducta.
     Hay un modo de darle muerte al Ego sin perder ni la cordura ni la vida. Hombres sabios de todos los tiempos descubrieron y trasmitieron ese secreto. En este libro se aborda ese conocimiento fundamental y se dan las claves de las fuentes donde se encuentra, aún intacta, su operatividad. 

La muerte del Ego, Ernesto Ocampo. 

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